4 ideas para vestir a la smart city

Publicado el 10/12/2013

Han pasado varias semanas de la celebración de la tercera edición de la Smart City Expo World Congress 2013. Fueron tres días intensos en los que pudimos asistir a charlas, encuentros o plenarios sobre distintos aspectos de la ciudad inteligente. Ciertamente el volumen de información que circulaba por los distintos espacios fue tal que llego a saturar a más de un congresista, por no decir la red WIFI de Fira Barcelona que no estuvo a la altura de un evento de estas características.

Vistiendo a la Smart City

Proceso de “vestir” el entorno. Una obra de Christo and Jeanne-Claude.

Pero no nos despistemos del titulo del post. Ha sido un evento en el que hemos podido concentrar en un único espacio a todas las partes que forman parte del ecosistema SMART de una ciudad inteligente. De acuerdo, algún lector lo estará pensado ya, el ciudadano o la parte social de toda ciudad ha quedado relegado en muchas ocasiones a un complemento, a un actor necesario pero con poca voz entre el elenco de ponentes del cartel.

En la suma de las partes encontramos uno de los éxitos para la transición a una Smart City. El despliegue de las TICs (Tecnologías de la Información y Comunicación) en la ciudad inteligente es una ecuación en la que deben intervenir la administración pública (impulsor), industria (proveedor), el sector financiero (facilitador), y el ciudadano (consumidor de servicios).

Sin embargo, la suma de las partes requiere un ecosistema que facilite la innovación, la creatividad, y la experimentación. Solo de esta manera podremos testar la viabilidad económica, la eficiencia, y la rentabilidad social de distintas soluciones tecnológicas.

Y en estos momentos este ecosistema se encuentra encorsetado en un vestido que no nos permite muchos movimientos. Es necesario acudir al sastre, tomar medidas, ajustar talla y remendar algún roto. Desde Creating Smart Cities by Logitek éstas son algunas de las pautas que recomendaríamos al sastre de la ciudad inteligente.

  • En primer lugar, el marco normativo de contratación pública (RD 3/2011, Texto Refundido de la Ley de Contratos del Sector Público) requiere integrar cierta flexibilidad para impulsar y garantizar la viabilidad y continuidad de experiencias piloto de carácter tecnológico.
  • Como segundo argumento debemos asumir que la creciente capacidad de obtener información (anywhere/anytime) y su uso inteligente nos obliga a replantearnos la relación entre gobierno y ciudadanía, siendo necesario rentabilizar los nuevos canales de comunicación bidireccional existentes para adecuar las TICs a las necesidades sociales de la ciudad.
  • El lenguaje entre lo público y lo privado como tercer argumento. La colaboración entre los impulsores (administración pública) y los proveedores (industria) debe establecerse en un mismo código de comunicación: compartir riesgos, garantizar servicios públicos, generar confianza para invertir, facilitar la competencia…
  • Por último, una nueva organización y gestión pública. Todo está cambiando, pero también la administración y sus procedimientos y gestión. Aunque existen interesantes iniciativas de administración electrónica, de nuevos modelos de gobierno abierto, existen muchas instancias y departamentos que viven ajenos a estos cambios. Una nueva gestión pública conectada con las necesidades reales de la ciudad es necesaria.

Sin embargo, un sastre adelantado al escuchar estos argumentos nos podría preguntar:

– ¿Y con este nuevo vestido inteligente a dónde queremos llegar?

Esta pregunta es motivo de un nuevo post…

 

 

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